Liga Marítima Uruguaya

Alocuciones 29 marzo 2012

Primera Experiencia Marinera

Señor Directivo CN(R) Juan Boggia

1966- 1er. Año Escuela Naval – Embarque de Fin de Año

Destino: Río de Janeiro

Buque: ROU 02 Destructor “ARTIGAS”

Alegría, paseo, orgullo, sentimiento de ganador ante los propios.

Formación naval y marinera.

Bolsa de embarque.

Todo prolijo y reglamentario.

Llegada al buque, embarque, Sollado # 2, taquilla, desempaque.

Primera impresión: el olor del buque. Particular, indescifrable, mezcla de pintura, gas oil y …? ; si no desagradable tampoco muy atractivo.

Recorrida y familiarización con el buque.

Zarpe: Formación en cubierta, familiares en el muelle, todo bien, el tiempo (clima) acompaña, el buque navega tranquilo.

Nos informan que haremos turnos de guardia como vigía en el Puente Alto, de Guindola en Cubierta de Popa y de navegación en Sala de Máquinas.

Sigue todo bien. Ya estamos en mar abierto, el buque por sus características relación eslora – manga alta (fino y largo) se mueve, a veces bastante predominando un movimiento de cabeceo mas que de rolido.

Ya no esta todo tan bien. La alegría, el orgullo y el aire de ganador comienzan a flaquear. Es cuando me arman de guardia de Guindola en la cubierta de popa. Con salvavidas          puesto al igual que orejeras y micrófono del teléfono autoeditado me ubico en popa, parado sobre el tambucho del servomotor, solo y con la misión de observar y comunicar casos de hombre en el agua, situaciones sospechosas y permanecer cuatro horas formando el carácter y la paciencia. De cualquier manera esto debe ser por algo… pensaría yo.

Llegó la hora del almuerzo. Verdaderamente con todas las emociones, el movimiento del barco mas algún malestar estomacal y hepático lo que se dice ganas de comer como que no tenía. Pero estamos en un buque naval bajo adiestramiento militar, o sea, debíamos almorzar. Allá fuimos para la proa, banda de babor y bajamos la escalera a la siguiente cubierta. Y aquí si fue como si se me terminara el mundo; aquel olor a barco que mencionaba al principio aquí estaba incrementado. Bajar la escalera, que me subiera el        estómago y contrajera mi garganta sucedió todo a la vez e instantáneamente me sentí mal. Ingerir alimentos en estas condiciones me iba a resultar en extremo dificultoso. Resultado, primer día sin comer y calculé que en el futuro a este comedor trataría de no bajar.

Tocaría luego la Guardia de Puente y esto no es cronológico. Experiencia distinta, mas interesante, por lo que hacía y veía hacer. Empezar a entender la navegación desde otro punto y observar mas de cerca su desarrollo. Desde mi puesto debía básicamente detectar y comunicar blancos (otros buques), era diciembre, o sea que frío no hacía y el mar me trató bien hasta donde recuerdo. Me gustó lo que vi, lo que hice y lo que empezaba a imaginar que podía llegar a ser un Oficial de Cubierta o del Cuerpo General.

También llegó el momento de ir al baño. Tres lavatorios normales con espejos y enfrente lo otro. Un ducto abierto o canaleta, por la que circulaba una corriente de agua de mar; en los bordes superiores asentadas de madera y separadores de chapa que daban como resultado tres gabinetes o puestos fisiológicos. Mas nada, no pretenderán que hubiera revisteros… puertas tampoco. Y ahí uno tenía que arreglarse. Esa experiencia que no la experimenté una sino varias veces en esa navegación fue o fueron muy breves, lo mas breves posibles. Me preguntaba si no sería ese el objetivo perseguido por quien lo diseño.

Cuatro Salas de Máquinas, Las Nros. 1 y 3 salas de motores Diesel, Nros. 2 y 4 de propulsión, siendo además la Nro. 2 la de control de máquinas y de propulsión (diesel - eléctrica). Más de media eslora del buque eran salas de máquinas. Hicimos guardia de cuatro horas, lavamos planchadas, recorrimos sentinas, sacamos planillas de funcionamiento de equipos fuimos someramente adiestrados del funcionamiento y operación de la planta de propulsión y sus equipos auxiliares. El nivel de ruido en salas me resultó alarmante.

Fueron tres días de navegación hasta nuestro destino, tres días sin comer o casi, tres días de emociones y sorpresas, los tres primeros días bautismales para ver si seguíamos en esto o lo dejábamos. Aunque cueste creerlo por mi relato, no lo dejé de hecho aun hoy continuo arriba de un barco y lo que son las vueltas de la vida: mi primer destino, cuatro años después de las vivencias relatadas fue el ROU 02 Destructor “ARTIGAS”. Por si se lo preguntan, terminé acostumbrándome a aquel comedor maldito.