Liga Marítima Uruguaya

Alocuciones 28 junio 2012

“Incidente en el Río de la Plata”

Homenaje – Recuerdo a un Buque de Guerra

Señor Ex Presidente Capitán de Navío (R) Fernando Antoniello

Este relato tiene que ver con hechos y circunstancias que la memoria mantiene vivos.

Son parte de nuestra carrera profesional y pretende mostrar situaciones vividas por quien les habla y en particular a bordo de una de las unidades flotantes de la Armada Nacional que al servicio del País, cumplió variados cometidos, dada su versatilidad como buque de guerra, más allá de sus características esenciales que era ser un barreminas de flota.

Me refiero al “barreminas Pedro Campbell” que enarboló el Pabellón Nacional en la década del 60 y cumplió distintas misiones hasta hace aproximadamente una década atrás.

Año 1968.- Cursando el último año como Aspirante del Curso de Aplicación, nos correspondía efectuar un viaje de instrucción final.

Tradicionalmente el mismo se efectuaba a bordo del buque mercante Tacoma (ya deben haber escuchado relatos acerca del mismo).- Aprovisionaba a los buques de guerra alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y al final de la misma queda como buque mercante del Estado Uruguayo cumpliendo con tareas para nuestro País en el tráfico normal de mercadería, fundamentalmente con el resto de América y Europa.

Compañeros Mercantes hicieron sus primeras experiencias en éste y otros buques de bandera nacional.

Contábamos, los jóvenes casi- Guardiamarinas y Pilotos Mercantes con “ese” viaje de instrucción, que aparte del aporte profesional correspondiente, nos permitiría conocer el Viejo Mundo, en una época que no existían las facilidades actuales de comunicaciones y transportes intercontinentales.

Grande era nuestro entusiasmo (Recuerdo que el lugar designado en el Tacoma para nosotros, era en proa, donde se soldaban en unos compartimentos, las viejas camas dobles de hierro de la Escuela Naval)-

Debido a una situación circunstancial entre el Presidente de la Administración Nacional de Puertos y el Director de la Escuela Naval; se suspende el tan ansiado periplo para nosotros los jóvenes que egresábamos de la vieja Escuela Naval de la calle Sarandí 122.

SOLUCIÓN: Surge la posibilidad de completar nuestra instrucción en el Mar, en el Barreminas Pedro Campbell.

Resulta que había que traer desde Estados Unidos, una donación en material hospitalario, efectuada por la ciudad de Montevideo-Minessota a nuestro País y al designar a dicho buque para esa misión, se decide que nuestro Embarque de Fin de Carrera se efectúe en un buque de la Armada.

Es precisamente el Barreminas Pedro Campbell, mi primer destino como Oficial de Marina, luego de recibirme una vez finalizado dicho embarque, en el cual cumpliría Servicio durante cuatro años.

Durante el famoso “Viaje de las Camas”, conocí por primera vez al entonces C/N Zorrilla (Jefe de la División Patrulla) en ese momento, quienes todos conocieron luego por su relevante desempeño al frente de la Inspección General de Marina, como se llamaba a la Armada en ese entonces, en los desgraciados sucesos de febrero de 1973.-

Partimos de Montevideo, siendo nuestra primera escala el Puerto de Recife, a efectos de aprovisionarnos de combustible, partiendo luego con rumbo a Norfolk en la costa este de los Estados Unidos.

Un día después de partir de Recife, se produce una avería en la frigorífica del buque, con el resultado, dada la alta temperatura reinante en esas latitudes, que la carne, que se transportaba en ganchos (a la antigua) se echara a perder y terminara lanzándose por la borda para alimento de los peces.

Resultado, estuvimos hasta nuestra llegada a Norfolk con un variado menú compuesto de pizza y tallarines al almuerzo y tallarines y pizza a la cena.

Arribamos a Norfolk, una Base Naval de gran importancia en la costa Este de EE.UU. en el mes de junio, época convulsionada por la guerra de Vietnam y agravada internamente por enfrentamientos raciales y el asesinato en ese momento del Senador Robert Kennedy.

Era impactante ver a jóvenes de no más de 20 años de edad partir con entusiasmo a una guerra que todos sabemos como terminó y de que manera afectó al pueblo de Estados Unidos.

Fuimos designados para participar en las Honras Fúnebres en el cementerio de Arlington, y recuerdo la tristeza de la gente de color por la muerte de quien ellos consideraban un defensor de sus derechos como ciudadanos a través del Movimiento Afro-Estadounidense por los Derechos Civiles.

Año 1972- Corría el año 1972, fines del mes de abril y partimos en el Barreminas Pedro Campbell en una misión de patrullaje y acción social, apoyo médico, censo de población, vacunación y alimentos para los residentes en el litoral oeste e islas del Río Uruguay.

Algo muy normal en ese entonces.

Conocemos, la mayoría de los que hoy compartimos esta reunión, una isla que se encuentra casi en la desembocadura del Río Uruguay con el Río de la Plata.- Me refiero a la Isla Juncal de importancia por su ubicación (Hubo en ella durante un tiempo, un destacamento de la Armada del cual se cuentan anécdotas por parte de los que “premiados” por las circunstancias, cumplieron servicio en ese destacamento).- La isla no era un lugar facil para estar.

Lo que más nos llamaba la atención eran los relatos de ese lugar, y en particular de un personaje femenino, que vivió y actúo en la isla.

Me refiero a Doña Julia Lafranconi, isleña fuerte y aguerrida a la que pude conocer en esa circunstancia.

Nuestro Comandante en ese momento, C/F Felix Crossa, de quien guardo muy buen recuerdo, solicitó y tuvo autorización del Mando Superior , de poder comenzar nuestra misión con una visita a la Isla Juncal.

Llegados al lugar, se procedió al fondeo en las inmediaciones; y lancha de desembarco mediante se formó la dotación a la cual fui asignado como maquinista, procediendo a desembarcar en la isla. Entramos por una caleta cercana al lugar de fondeo del Barreminas Campbell, arribando a la costa en una zona de vegetación bastante espesa.

A poco de caminar, nos encontramos frente a una vivienda hecha de madera y barro con techo de quincha, montada sobre pilares de madera para sobrellevar las crecidas del río.

Nos recibió el ladrido de un perro, con cara de pocos amigos, que pronto se tranquilizó al sentir la voz firme de una mujer que lo llamaba.-

Era Doña Julia Lafranconi; protagonista de hechos y leyendas de la zona.-

Realmente demostraba ser una persona fuerte, de edad indefinida y carácter muy particular.

Cuando apareció, portaba un arma de caño largo.

Al divisarnos, depositó la misma a un costado y saludó con cierta alegría.

Éramos cinco personas y nos invitó a pasar a la vivienda.

El techo de su interior estaba lleno de abejas; algo que me sorprendió, parecía un gran panal.

Luego de prestar el apoyo en víveres y medicamentos e intercambiar una conversación sobre novedades del lugar, volvimos a la lancha y al Barreminas que permanecía fondeado en las inmediaciones.

Nuestro viaje continuó río arriba, recorriendo otras islas en apoyo a los moradores de las mismas, atracando en todos los puertos posibles del litoral oeste, donde la Armada era muy bien recibida y considerada por Pueblos y Autoridades.

Nuestro recorrido nos llevó hasta Paysandú, para luego de 20 días aproximadamente, retornar río abajo hacia Montevideo.

Estábamos entrando al canal de acceso al Puerto de Montevideo, cuando se recibe un mensaje naval de alta prioridad.

Debíamos atracar a muelle, reabastecernos de agua y combustible y partir nuevamente hacia el oeste.

Un accidente marítimo requería nuestra presencia.

- El 11 de Mayo de 1972 a la hora 05:30, en el Km 161 del Canal del Indio, a 35 millas náuticas aproximadamente de Montevideo se producía una colisión en medio de una espesa niebla (muy común en esa época del año) entre los buques mercantes Royston Grange (de carga y pasaje) y el Tien Chee (buque tanque).-

Los tribunales correspondientes juzgaron luego al Capitán y al Practico del petrolero.- Los supuestos responsables del carguero Royston Grange, murieron en el accidente.- Nadie salió con vida de los embarcados en este.

De los tripulantes del petrolero fallecieron 10 marinos, la mayoría de ellos se habían lanzado al agua.-

- Al arribar al lugar del siniestro el Barreminas Pedro Campbell, estaban ya en la zona los remolcadores de ANP, Ferrés y 18 de Julio.-

Luego llegarían otros remolcadores y las lanchas PS-1 De la Prefectura Naval y PR-12 de la Armada.

El espectáculo era dantesco, el buque mercante flotaba apoyado en el beril del canal, envuelto en llamas y la niebla comenzaba a disipar lentamente.

Las llamas cubrían casi toda la cubierta, solamente la popa sobre la cubierta principal se veía libre de fuego.

El buque tanque ya más lejos tenía controlado un incendio en la zona de proa.

El Campbell maniobró haciendo una aproximación y no se veía ninguna persona ni en cubierta ni en el agua.

Podíamos divisar el escape de lo que suponíamos era su generador de emergencia y se alcanzaba a oír el pistoneo lento clásico del motor de emergencia de esos buques.

Pensamos que si el motor funcionaba (estaba en una cubierta muy inferior), allí habría oxígeno y queríamos creer que podía haber algún sobreviviente.

Se embarcó una bomba P-500 (que lanza 500 galones de agua por minuto a muy alta presión) en la popa de la PS-1 y con ella el T/N Baldizán y el A/N Ureta.

El deseo de poder rescatar a alguien con vida era muy fuerte, la PS-1 se acercó al remolcador Ferrés a donde pasaron los oficiales nombrados, mientras desde la lancha se lanzaba agua utilizando la P-500 para intentar enfriar la zona desde donde se intentaría enlazar un cabo para asegurar el remolque.

El viento y la corriente empezaban a desplazar al barco lentamente.

El chorro de agua se evaporaba al tocar el casco.

El remolcador se acerca a la popa del buque, colocan una escalera larga de madera apoyada en el techo de su timonera y embarcan de esa forma los dos oficiales nombrados.

Desde la PS-1 se golpeaba el casco del buque con una maza, para ver si alguien contestaba desde adentro.

Baldizán y Ureta logran embarcar por la popa del buque y afirman un cable en la bita de popa. Se asoman a un tambucho y lo único que ven en el interior son llamas.  

El Comandante del Campbell da la orden de que desembarquen los dos oficiales del mercante, ya que la situación comenzaba a empeorar y se veían explosiones de combustible por el través y en la proa.-

Vuelven al Barreminas y comienza el remolque del Royston Grange por parte del remolcador Ferres apoyado por el remolcador 18 de Julio rumbo a Montevideo o a un lugar próximo más seguro fuera de la zona de navegación.

Es en ese momento que comienza lo que podíamos llamar Incidente en el Río de la Plata.-

Aparecen a nuestra popa los patrulleros de la Armada Argentina King y Murature y un avión militar Argentino que comienza a dar pasadas a muy baja altura, viniendo por la Popa en la dirección de crujía mientras por radio conminaban a que liberásemos al carguero. (Supongo que entendían que estábamos en su territorio).

Se ocupó de inmediato los puestos para esta situación, pero las cosas no pasaron a mayores.-

Permanecimos en la custodia del remolque hasta el segundo par de boyas de entrada al Puerto de Montevideo, que fue hasta donde nos siguieron los guardacostas argentinos.-

Una situación de tensión que debe constar en el bitácora correspondiente.-

El accidente terminó con un incidente diplomático entre Uruguay y Argentina por un asunto de soberanía.-

Luego en 1973 se formará el famoso tratado del Río de la Plata, entre ambos gobiernos, llevando calma a una situación que venía desde siempre.-