Liga Marítima Uruguaya

Conferencias 2012 8 agosto 2012

Panel El Dragado de los Canales de Martín García
Integrado por los señores: Doctor Edison González Lapeyre; CN(R) Yamandú Flangini; Doctor Washington Baliero.

Doctor Edison González Lapeyre: “Antecedentes Históricos”    

En primer lugar quiero expresar mi reconocimiento a mi estimado amigo, Gonzalo Dupont por esta invitación que me permite reencontrarme con excelentes compañeros con los que hemos recorridos largos derroteros de la vida frecuentemente vinculados a los temas fluviales y marítimos; y en segundo lugar, debo destacar el honor que para mí significa integrar una mesa con personalidades como la del Capitán de Navío Yamandú Flangini y la del Profesor Washington Baliero.
El Capitán de Navío Yamandú Flangini fue protagonista muy importante en todo lo relativo a las negociaciones de Límites con la República Argentina, no solo aportó sus conocimientos muy profundos en temas hidrológicos respaldados por la biblioteca que posee que es la más completa que existe en el país sobre estos temas , sino que, además, fue un eficaz estratega, un coordinador y un planificador de la metodología que los negociadores uruguayos de los tratados en el Río de la Plata y en el Río Uruguay, utilizamos con éxito.

Cuando nosotros observamos, en nuestros días, que la gente concurre a algunos eventos internacionales, que son muy importantes para el país y no se han preparado, no han planificado los pasos a dar, no han reflexionado sobre la estrategia a seguir, como es el caso de nuestros representantes ante la Comisión de Limites de la Plataforma Continental de las Naciones Unidas, donde concurrieron en el correr del año pasado y no pudieron exponer porque no sabían que el idioma de trabajo, en la misma, es el idioma inglés, recuerdo con nostalgia la manera en que se actuaba por las delegaciones uruguayas en otros tiempos
En el caso concreto de las delegaciones de nuestro país que negociaron los tratados limítrofes con Argentina, nosotros nos reuníamos todos los días, planificábamos la conducta que íbamos a tener frente a la Delegación Argentina y nos planteábamos distintos escenarios en que nos podíamos ver enfrentados frente a la respuesta de la Delegación Argentina a nuestros planteos; pero además y en eso también influyó muchísimo lo que realizó el Capitán Flangini, teníamos contacto con distintos especialistas en las áreas que se iban a tratar, por ejemplo,en lo referente a la eventual existencia de yacimientos hidrocarburos en las zonas a delimitar, nos reuníamos con el Ingeniero González Vanrrell, que en aquel entonces, era una de las mayores autoridades en esta materia y el nos sugería los criterios que debíamos observar en esta materia .
En cuanto al Profesor Baliero, en lo que me es personal considero que es, en este momento, la personalidad mas importante en Derecho Internacional Público de nuestro país; y además, a su experiencia y formación académica se agrega, respecto al tema que vamos a tratar, la circunstancia de haber sido Miembro de la Comisión Administradora del Río de la Plata y haberla presidido en momentos muy especiales, vinculados con el proceso que llevó al dragado de los canales de Martín García..

Ya entrando al análisis del tema que a mí me corresponde establecer, creo que es necesario poner en relevancia la circunstancia de que el tema del dragado, el tema de los Canales en el Río de la Plata ha sido objeto de controversia desde hace largo tiempo, porque en definitiva son las arterias, las venas que permiten el flujo de la sangre del comercio que en más de un 90% se transporta por vía marítima o por vía fluvial.

Para darles una idea de lo que acontecía hace más de un siglo por los Canales de Martín García le voy a leer un pasaje de una de las exposiciones que fue recogida en un libro titulado “Discursos y Conferencias” del Ingeniero Emilio Mitre publicado en Buenos Aires en el año 1910 y fíjense lo que dice Emilio Mitre, que fue tan importante en el desarrollo de la navegación y en el Dragado de los Canales de la República Argentina que uno de los mas importantes lleva su nombre; cuando afirma: “…hoy Martín García es el paso obligado para penetrar en el Paraná, dirigida a la isla de encuentro de las corrientes, las estrecha y las obliga abrirse camino con su velocidad aumentada a costa del fondo, pero la naturaleza ha querido que las aguas ahonden mas del lado uruguayo que del lado argentino, por la posición de la Isla y la configuración de la Costa, allá es un Canal estrecho, aquí una anchísima playa siendo mas abundante el aluvión del Río Paraná que el del Uruguay como resulta del examen de las respectivas aguas cada día es mayor el bajío de este lado, lo que vale decir que mayor es el volumen de agua que va a buscar salida por los puestos y ahondar, por consiguiente, el Canal Oriental.

Después de decir esto, ustedes concluirán inmediatamente que este distinguido especialista, recomendaba dragar el Canal Martín, pero el Ing. Mitre sostenía más adelante “…el interés nacional aconseja entonces encauzar la corriente del Paraná a lo largo de la Costa Argentina y traerla directamente por el Canal lateral del Río de la Plata hasta las aguas hondas del puerto de la Capital“.
Y el interés nacional a que se refería, era el interés de los puertos argentinos, el interés del transporte desde y hacía los puertos de la República Argentina…” eso decía Emilio Mitre hace mas de 100 años y yo creo que, esa forma de pensar, mantiene vigencia en la política del hermano país allende al Plata. Y hago esta afirmación, porque creo que los problemas que nosotros estamos sufriendo con respecto al dragado del Canal de Martín García tienen que ver precisamente con la lucha de puertos, La lucha de puertos a la que hace pocos días hizo referencia el señor Presidente de la República obsequiándole un libro a la Presidenta de la Republica Argentina, de la autoría de Juan Pablo Blanco Acevedo donde justamente se refiere a ese factor de distanciamiento y controversia que siempre hemos tenido con los hermanos del otro país platense .
Por esta circunstancia cuando se negoció en la última etapa todo lo referente a los límites en el Río de la Plata, el tema de los Canales fue realmente muy difícil de acordar.

Muy brevemente ustedes deben de recordar las distintas posiciones de la República Argentina, Canciller Zeballos con la tesis de la costa seca, después superada con el Protocolo Ramírez Sáenz Peña del año de 1910 que estableció una forma de “estatus quo” y de condominio sobre esas aguas. , Posteriormente, las posiciones de ambos países para alcanzar una solución definitiva al respecto partían de dos criterios distintos. Las autoridades argentinas entendían que el límite tenía que ser el “thalweg”, que en cierta medida implicaba admitir como tal al trazado por las canales y la posición uruguaya que sustentaba también un criterio único de la línea media. Todas las negociaciones que se realizaron a lo largo del tiempo, sobre la base de esos postulados, fracasaron, hasta que se encaró por la delegación uruguaya que integrábamos con el Capitán Flangini una metodología diferente y conciliatoria que atendía a un criterio de límites múltiples y que generó un tratado que constituye un verdadero estatuto, no sólo del Río de la Plata sino también del frente oceánico.
Pero antes de entrar a esta ultima etapa y a lo acontecido con respecto a los Canales de Martín García me voy a tomar una licencia porque quiero rendirle un homenaje a un Oficial de Marina ya fallecido que tuvo el bello gesto, que tuvo una conducta que es propia de los orientales y de aquellos que creemos en la solución pacífica de las controversias. En enero de 1969 se estaba debatiendo todo lo relativo al Islote Timoteo Domínguez que había surgido a 800 metros de la Isla Martín García, a nivel nacional se empezó a analizar la problemática insistiendo que era de soberanía uruguaya, se discutió que nombre se le iba a poner y a sugerencia de Eduardo Jiménez de Aréchaga se le denominó Timoteo Domínguez por aquel Teniente de Navío que taló el mástil y se llevó la bandera. La Dirección de Hidrografía que estaba a cargo del Ingeniero Rondini puso un cartel en ese islote en que yo estuve en esa época y el islote era un montón de médanos y juncos, con lagunones y poblado de enjambres de mosquitos. En esas circunstancias, esa figura siniestra de la diplomacia argentina que lo fue el Canciller Nicalor Costa Méndez, el mismos Canciller que manejó la política exterior de la Argentina en los tiempos del General Galtieri y de la Guerra de las Malvinas, cuando Uruguay estaba haciendo prevalecer sus derechos sobre ese islote surgido por el deposito de sedimentos dispone que se instale allí un destacamento de Fusileros Navales con nidos de ametralladoras y con una carpa de escasas dimensiones como único elemento de abrigo de ese contingente militar. En determinado momento, el Guardacostas ROU Salto al mando del Capitán de Corbeta Rodolfo Croce llega y se encuentra con ese panorama y luego de comunicar lo que acontecía al Comando , manda a anclar, hace poner la toldilla sobre la cubierta, autoriza a aquellos que se querían bañar que lo hicieran, e invita al Comandante de los Fusileros argentinos que subiera a bordo a tomar un whisky. Yo destaco ese bello e inteligente gesto, del Capitán Croce que frente actitudes amenazantes de la Republica Argentina, haciendo gala de u especial sentido común hizo prevalecer el espíritu fraterno que debe privar en las relaciones entre los pueblos del Plata..

El tema de los Canales fue objeto de larga discusión, recuerdo una reunión en la Sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de nuestro país donde yo estaba discutiendo la regulación de los Canales en la zona común del Río de la Plata con el Capitán de Fragata y Abogado Federico Ríos de la Republica Argentina. En un cambio de ideas interminable estuvimos allí hasta las 2 y 30 horas de la madrugada, cuando al salir el Capitán Flangini se encontró con que le habían robado el jeep de su propiedad por lo que todos, argentinos y uruguayos nos trasladamos con Flangini hasta la jefatura de Policía para que formulara la correspondiente denuncia.

 En el tratado se le dio un tratamiento diferente a los canales en la zona de uso común , donde se estableció un orden de prioridad en el sentido de que la parte que lo había construido, el que lo mantenía y el que los dragaba debía estar dotada de una serie de potestades que en cierta medida vienen a constituir excepciones al principio general del Tratado del Río de la Plata en materia jurisdiccional establecido en los artículos 2 y 3, es decir, el Tratado del Río de la Plata hace prevalecer la Ley de la Bandera de las partes, en la zona de uso común pero los demás hechos jurídicos y los buques de tercera bandera están regidos por la ley del Estado cuya franja de jurisdicción exclusiva esté más próxima al lugar donde se encuentra ese buque o donde se produjo el hecho jurídico que es necesario regular Ello en otras palabras, significa el criterio de la línea media sustentada tradicionalmente por el Uruguay.
Con respecto a los Canales en la zona de uso común se le otorga al Estado que lo ha construido y que lo mantiene la capacidad de regular, de reglamentar el uso de ese Canal, se le otorga a si mismo la posibilidad de establecer el contralor de cumplimiento de esas normas y en materia de responsabilidad civil, penal y administrativa derivada de la utilización del Canal como por ejemplo lo que puede ser objeto de una colisión se aplica la legislación y la jurisdicción del Estado correspondiente, del Estado que administra y mantiene el Canal .
Esto tiene que ser interpretado en forma estricta, porque es una excepción al principio general, quiere decir que si un buque de tercera bandera va navegando por el Canal de Punta Indio y está más próxima a la franja de jurisdicción exclusiva del Uruguay y se produce un nacimiento ese niño que nace en ese momento tendrá nacionalidad uruguaya porque rige el principio general al que yo les hacía referencia.
En cuanto al régimen a que están sometidos los canales de Martín García, se referirán al respecto los expositores que me acompañan, por lo que me abocaré, a continuación, a exponer mi punto de vista sobre lo que está aconteciendo en cuanto al dragado de los mismos y a los antecedentes específicos del punto.

 Siendo el que habla, Presidente de la Delegación Uruguaya ante la CARP allá por el año ’89 y comencé a hacer sondeos con el Capitán de Fragata Horacio Salduna, que integraba la Delegación Argentina y era una persona muy vinculada a los medios políticos del Presidente Menem, muy amigo del Almirante Martinenguy que también tenía conexiones muy importante con el Gobierno de aquella época. Le pedí que sondeara la posibilidad de un dragado de los Canales de Martín García
Luego de algunas semanas, Saldura me contestó, diciéndome “ que lo veía posible, en mi opinión, hay ambiente favorable, dale para adelante. ¿Porqué había un ambiente favorable? Porque el Canal de Punta Indio, el Emilio Mitre y conexos estaban a 27 pies; por ejemplo un Panamax con un calado de 32 pies tenía que aligerar sus cargas si venía de Ultramar porque obviamente no podía penetrar a un Canal que solamente tenía 27 pies de profundidad o 26, y lo mismo con respecto al completado de carga y los argentinos en ese momento vieron como una solución alternativa el dragado de los Canales de Martín García porque en realidad no se focalizaba en ese momento que el Puerto de Nueva Palmira pudiese ser un competidor importante de las terminales portuarias argentinas.
El Puerto de Nueva Palmira hace 22 años operaba la décima parte de los que opera actualmente, para las autoridades argentinas no era un competidor relevante con respecto a los puertos de Rosario al mar como ellos lo calificaron.

Frente a la respuesta del Capitán Salduna me puse en contacto con el Canciller Luis Barrios Tassano, un querido amigo, lamentablemente fallecido hace varios años, y él quedó en consultarlo con el Presidente Sanguinetti. Transcurrido un tiempo prudencial, le reitere la pregunta sin obtener no hubo respuesta. Asume la Presidencia el 1º de marzo del año 1990 el Doctor Luis Alberto Lacalle y es designado Canciller el Doctor Héctor Gros Espiell, hablo con el Canciller, queda en consultar el planteo con el Doctor Lacalle y a la semana siguiente tenía una respuesta positiva.
Atento a ello, formulé esa propuesta, con el apoyo técnico del Capitán de Navío Antoniello que integraba la delegación uruguaya ante la CARP que luego fue aceptada en el año 1991 cuando yo ya había sido sustituido por el Doctor Juan Carlos Paysée.
Bajo la presidencia del mismo, se le dio forma a un llamado a licitación por concesión de obra pública, pero después hubieron acontecimientos que fueron variando las circunstancias que podían hacer viable ese procedimiento. Argentina encaró el proyecto Rosario al Mar llevando al Canal de Punta Indio a 32 pies y en el año 2006 cuando se había comprometido por notas reversales con la República Oriental del Uruguay y eso seguramente hará referencia el Doctor Baliero, en 1996 por notas reversales se había establecido que el establecimiento de nuevas tasas de peaje y que la modificación de los canales debía hacerse de común acuerdo tanto en los Canales Martín García como en los Canales a cargo de la República Argentina, dispone el Ministerio competente el aumento de la tasa de peaje pero hace algo que es mucho mas grave todavía, dispone que los mismos fueran profundizados a 34 pies, lo que significaba una violación fragante del Tratado del Río de la Plata porque los artículos 17 a 22 de este Tratado establecen un régimen de consulta similar al que nos llevó por el Estatuto del Río Uruguay a la Corte Internacional de Justicia.
El artículo 17 dice que la parte que proyecte la construcción de nuevos Canales o la modificación o alteración de los ya existentes deberá presentar el proyecto ante la Comisión Administradora del Río de la Plata a la que deberá expedirse en un plazo de 30 días y luego se establece el mismo régimen que hay en el Estatuto del Río Uruguay de 180 días de negociaciones directas e índice de acuerdo dentro del Plenario de la Comisión Administradora del Río de la Plata.

El Senador Sergio Abreu el 7 de septiembre de 2006 hizo un planteo en la Cámara de Senadores, advirtiendo al gobierno de la època sobre lo que había sucedido e instándolo a tomar las medidas correspondiente, pero eso fue como agua en el desierto, nadie hizo absolutamente nada, se violó el Tratado, se violaron las notas reversales en el 2006 y eso pasó por desapercibido, es decir que no estamos hablando solamente de ahora, hemos sido omisos a lo largo del tiempo y estamos pagando las consecuencias.

Hay mucho para decir, pero el tiempo de que dispongo ya ha expirado por lo que simplemente voy a hacer una referencia justamente a lo expuesto por el Doctor Abreu, que fue mi alumno en la Facultad de Derecho y que ha estado siempre pendiente de lo que acontece en la relaciones con la República Argentina, cuando manifestó, en esa Sesión del 7 de septiembre del 2006 que se habían producido dos incumplimientos por parte del gobierno de ese país, y agregó lo siguiente: “el principio de competividad de los Canales Martín García y Mitre, tanto en lo físico como en lo económico es esencial para que el comercio por el Río Uruguay no termine privilegiando el lado argentino y nuestro litoral quede subordinado a los intereses de ese país. Si desde el punto de vista de los intereses argentinos puede ser lógico tratar de condicionar y anular la competencia del ingreso por el Canal Martín García hacia Nueva Palmira, es claro que para el Uruguay ese Canal constituye una condición necesaria para que nuestros puertos tengan futuro.”

Muchas gracias.

CN(R) Yamandú Flangini:

“Razones y consecuencias técnicas y políticas de la obra del dragado de Martín García”.

Buenas noches, agradezco a la Liga Marítima la invitación, para mí es un honor tener la oportunidad de charlar con ustedes un tema que nos ha inquietado a todos como profesionales. En particular me es siempre muy emotivo venir a esta casa que fuera de mis abuelos. Yo concurría de niño, traído por mi padre porque la casa representaba un símbolo en la familia. El primer Flangini que llegó acá a Uruguay se casó con la hija de Ximénez y vivieron en esta casa, de ahí venimos los que seguimos para atrás. Me encuentro en desventaja porque ponerme con dos juristas del nivel de Edison y del Dr. Baliero me parece que ha sido una mala jugada que me ha hecho la Liga Marítima.

Voy a hablar más que nada desde el punto de vista de la geopolítica que tiene el Río de la Plata y que todo proceso tiene de una consecuencia. Los procesos no nacen de hoy para mañana sino son debidos a los sucesos anteriores.
Si remontamos a la época de la conquista sabemos que los portugueses y los españoles tenían como principio estratégico, estacionar las ciudades o asentamientos más importantes de las colonias, lugares donde se reunía la población y sus riquezas, en el fondo de los ríos, porque era lo que le daba tiempo en caso de un ataque invasor, tener más tiempo para preparar la defensa y además, poder dañar al invasor durante el camino, antes de llegar al fondo del río. Así se creó Buenos Aires donde lo pusieron, al fondo del Plata.
Pero los tiempos cambiaron y aquella estrategia se volvió en contra del Puerto de Buenos Aires dependiente de un Canal para su llegada de larga trayectoria de aguas restringidas y otras limitantes. Una frase de un distinguido marino argentino: “Nunca un país dependió tanto de un solo accidente geográfico, como la Argentina depende del Río de la Plata”.
Es decir, ellos están convencidos de que el Río de la Plata les es fundamental, y muy cierto es, porque es la entrada nada más ni nada menos, que a La Pampa Húmeda, zona de mayor densidad de población y zona de mayor producción agrícola de la Argentina.

Estoy con Edison en muchas de las cosas que ha dicho sobre el Tratado.
Éste fue hecho en base al respeto, en base a la equidad, nunca tuvimos un desplante de parte de los argentinos y siempre se buscó que de las dos partes saliera el beneficio común para vivir cada vez más en concordia y en una verdadera integración, por eso el Tratado habla de las facilidades portuarias, de las formas de navegación libre, absoluta e irrestricta en todo momento y circunstancia en el Canal pero esas cosas, se han ido deformando con el tiempo.

La información que sale en la prensa, a la gente la confunden muchísimo, cuando se habla de los canales del Río de la Plata, y se menciona el Canal Martín García, el Canal Intermedio, el Canal Punta Indio, se cree que son canales diferentes y el Canal del Río de la Plata es uno solo, empieza en las proximidades de Isla de Flores y termina cuando llega a la desembocadura del Río Uruguay, es uno solo, no hay ni 5, ni 10 canales, ni son todos diferentes, es un único Canal, que tiene diferentes profundidades según el área donde está emplazado ese tramo, si está en el Plata Superior o en Plata Medio, eso lleva a una gran confusión como creer que Nueva Palmira o tiene el Canal de Martín García o Nueva Palmira desaparece.
Nueva Palmira desaparece por todo el Canal del Río de la Plata, no solo por el Canal de Martín García, que los más veteranos sabemos que es la fusión de varios nombres, como Del Este, Del Infierno, Limetas etc. todos esos tramos del Canal Principal lo reunieron en sólo uno y lo llamaron Martín García.

¿Cuándo nace esta inquietud del dragado del Martín García? Nace en el momento en que se firma el sistema Hidrovía Paraná-Paraguay, convenio entre los países de la Cuenca del Paraná-Paraguay.
Las operaciones que se hacían en Nueva Palmira vieron la oportunidad de tener un puerto frente a la boca principal de salida hasta ese entonces del Paraná, que era el Paraná Bravo para poder ofrecer servicios de transbordo de la navegación fluvial a la navegación de Ultramar.

En realidad lo que estamos hablando es de cargas que vienen del Río Paraná, y si estamos hablando de cargas que vienen del Río Paraná estamos hablando de cargas de procedencia Argentina fundamentalmente, más allá de otras de Paraguay, Bolivia, y quizás algún poco de Brasil, pero fundamentalmente tenemos que reconocer que se tratan de cargas argentinas.
Estamos peleando con Argentina porque le queremos ofrecer servicios, se los queremos imponer en base a posiciones duras.
Creo que hay un tremendo error como se está haciendo, nunca un comerciante se pelea con un cliente, porque sería lo peor, como comerciante, tener esa posición.

Cuando Argentina dice en una Nota Reversal, como dijo Edison, de que el Canal Mitre iba a tener la misma profundidad que el Canal Martín García, uno lo debe tomar como una posición de convenio, cuando se dice “vamos hacer el Canal en forma conjunta”.
El Canal Martín García, que al principio en las primeras Notas Reversales, se dice que la participación económica sobre la obra del Canal será equitativa al uso.
Pero en un momento, rumores de aquella época atribuyen a un funcionario de Obras Portuarias y Vías Navegables de la República Argentina, que dijo que si los uruguayos quieren que nosotros participemos que entren con el 50% del costo de la obra. Y se entró al 50% del costo de la obra.
Una de las compensaciones que se buscaba, ya que se ponía el 50%, ante la enorme desproporción de tráfico, porque el número de buques o el numero de toneladas de carga que iban a pasar según el origen de donde venían era evidente, fue un arreglo de que para que no hubiera demasiada competencia y le dejaran al Uruguay con Nueva Palmira capaz de poder captar las cargas que vienen del Paraná, se llega a esa posición de que el Mitre tuviera la misma profundidad que el Martín García, pero en realidad los argentinos no tenían porque aceptar eso, porque el Canal Mitre, es un Canal que está en aguas argentinas que se sale de la boca del Paraná de las Palmas y se une al Canal de Acceso al puerto de Buenos Aires, canal que no se une al Canal Principal del Río de la Plata, el que se une al Canal Principal es el Canal de Acceso a Buenos Aires, por tanto está absolutamente en jurisdicción Argentina, mueve cargas argentinas y mueve negocios argentinos; tanto es así, que en estos últimos días en la página web de un portal argentino que recibo permanentemente salió una reunión muy importante que hubo entre navieros argentinos y autoridades fundamentalmente del cabotaje y portuarios, reclamando que todos los transbordos fluviales a marítimos pasen por puertos o terminales argentinas que también las hay en el Paraná, porque tienen Campana, porque tienen Baradero porque tiene unas cuantas terminales portuarias más que construyeron cuando hablaron de la Operación Rosario al Mar.
Si eso pasa, nosotros haríamos una inversión de Martín García que estaría desmedida por las posibilidades de uso que nosotros les podríamos dar con cargas nacionales, porque lo que se está buscando desde acá, es captar cargas regionales que utilicen el servicio de trasbordo en Nueva Palmira, pero no podemos estar en contra de todos, porque si no estamos espantando la clientela.

Es lo mismo que el Puerto de Aguas Profundas que todo el mundo habla.
He oído hablar, siempre buscando lugar donde ponerlo como si fuera lo importante. Lo importante es la operatividad del puerto, que pueda funcionar o no pueda funcionar. Un puerto del tamaño de una inversión de obra, que llaman Puerto de Aguas Profundas se justificar se tiene un gran tráfico.
En esta región el gran tráfico es de los países de la Cuenca del Plata y si la República Argentina no toma los servicios que le puedan ofrecer desde ese puerto de Aguas Profundas, el puerto no va a funcionar como tal, podrá funcionar como puerto chico para exportación de las mineras, pero eso no es el puerto que uno sueña como los puertos del Norte de Europa que atienden prácticamente el movimiento de la mayoría de las cargas europeas.

Todo esto viene porque se ha hablado mucho de la situación del dragado, de que la licitación, de la que no licitación, pero lo que no se dice es que el Artículo 12 del Tratado del Río de la Plata establece que para realizar obras en el Canal, una de ellas puede ser el dragado, se puede hace individual o conjuntamente.
Si el Uruguay tiene tantas aspiraciones y cree tan importante que el Canal Martín García tenga la profundidad elegida, lo hace en forma individual tal cual lo permite el Tratado del Río de la Plata.
Lógicamente, el que lo hace lo tiene que pagar, el problema está en si hay voluntad o no de hacer esa inversión y diría que leyendo las estadísticas que publican en la página web de la Administración Nacional de Puertos del movimiento de buques de porte como para poder necesitar el calado que se está hablando de 32 a 34 pies, sobre el muelle oficial, no la justifican.
En el año 11 que fue el último año que está publicado en la página web son 80 barcos que entraron pero lo que no dice si esos 80 barcos entraron a plena carga a 32 pies o a lo mejor entraron no a plena carga y no requerían tal profundidad.
Quiere decir que aún tomando los 80 y diciendo que la inversión que se va hacer y los 15 millones de dólares anuales que está hablando de mantenimiento resulta que cada barco que entra, va a salir excesivamente caro como para poder decir que eso es redituable.
Pero si hay quien cree que sí que se puede hacer yo creo que es muy positivo que se haga, pero que pague y si son empresas privadas que están instaladas en Nueva Palmira, esas empresas deberían tomar a cargo el costo del dragado porque es parte de la inversión que se hace en una empresa dedicada al manejo de las operaciones portuarias.

Hay otra cosa que para mí ha sido una deformación de proceder.
Cuando el Tratado fue firmado, del lado uruguayo se dispuso, inclusive hay un Decreto que lamentablemente no lo he podido encontrar, que los delegados de la Comisión Administradora tanto del Río de la Plata y Frente Marítimo, como del Río Uruguay deberían ser nombrados representando a los Ministerios que participarán en las tareas que se iban a desarrollar en esos ámbitos geográficos, un representante de la Cancillería lógicamente porque era una Comisión internacional, un representante del Ministerio de Obras Públicas porque se hablaba del dragado tanto de explotación como el dragado técnico, había un representante del Ministerio de Ganadería en el caso del Río Uruguay por el problema de las islas, de la forestación etc..
En el año 90 hubo aparentemente una mala información para muchos de creer que los Delegados cobraban un salario especial y los Delegados no cobraban ningún salario especial de nada, cobraban el sueldo de su respectiva repartición, yo cobraba por la Armada, Edison cobraría por el Ministerio de Relaciones Exteriores, pero no teníamos ningún tipo de compensación.

Llegaron a lo que era la Sede de las Comisiones en aquella época, varias personalidades políticas creyendo que iban a tener un cargo rentado como Delegados, a lo cual se le comunicó que no había tal renta.
Pero cuando fueron nombrados si aparecieron las rentas para pagar a los Delegados y de allí en más se sustituyeron a los expertos de cada uno de los Ministerios que participaban, por designaciones políticas y eso trajo como consecuencia lo que yo no puedo opinar desde el punto de vista de las profesiones que integraban las delegaciones, fundamentalmente los juristas, que nunca más vimos un González Lapeyre, nunca más vimos un Julio Lupinacci, Carlos Ballesteros, gente que realmente era eximia conocedora del tema y que podía llevar las cosas adelante con la certeza que estas cosas tan delicadas internacionales requieren, y pregunto de los que están ahora ¿quién sabe de dragado? ¿Cómo es que llaman a una licitación gente que no han convocado al Ministerio de Transporte y Obras Públicas, Dirección de Hidrografía o al Servicio Hidrográfico de la Armada o el Servicio de Balizamiento de la Armada donde están los que realmente conocen el tema? Quizás si los invitáramos y les preguntáramos si saben lo que es un dragado o que quiere decir dragar no creo que haya una exposición demasiado brillante.
Que sepan por ejemplo cómo es el Canal del Río de la Plata porque aquellos que creen que el Canal Martín García hay que dragarlo de punta a punta, están confundidos, entre Nueva Palmira y la isla Martín García hay mucho mas de 20 metros de profundidad, ¿porqué? Porque el Río de la Plata un accidente geográfico bastante extraordinario, que ni siquiera podemos saber si nace donde se dice, en el Paralelo Punta Gorda.
Si uno mira las características naturales de los ríos, cuando terminan al encontrar una masa de agua mayor, tienen barras normalmente. O tienen un delta. En el Paralelo Punta Gorda, el río Uruguay no tiene ninguna barra ni ningún delta.
El Río Uruguay algo al norte de Fray Bentos tiene una formación tipo delta, entonces lo más probable que el Río Uruguay termine ahí, donde geográficamente debemos considerar que termina el Río Uruguay
¿Qué es lo que sigue aguas abajo? Evidentemente lo que sigue son los restos de un gran golfo o estuario y el Río de la Plata no es más que la continuidad de ese accidente geográfico, que como agua superior detiene a otro río que es el Paraná y lo hace que al desembocar con un delta, porque las aguas del Río Uruguay son más fuertes que las aguas del Paraná

Si nosotros miramos la forma del Canal del Río de la Plata que es la continuidad del Canal del río Uruguay y no del Río Paraná, vemos que cuando llega a la Isla Martín García bifurca a ambos lados.
Edison contaba de las luchas que hubo y en aquella época una empresa Martínez hace un alegato muy interesante de la época del 1880 casi al final, por la apertura del ramal del Norte, la cual se consigue dragando la barra que estaba frente al Arroyo de Las Limetas y se cambia la navegación que pasaba entre la costa argentina y la isla Martín García por el norte entre Martín García y la costa uruguaya.
Siempre estuvo 10 metros de profundidad este tramo antes llamado Canal Nuevo o de las Limetas. Recién cuando empieza a dar la vuelta frente a la desembocadura del San Juan, la profundidad baja a veces hasta menos de 7 metros.
Cuando en la prensa operadores de Nueva Palmira dicen que tienen que llevar el Canal a 40 pies, yo les pregunto si saben que después de que toca el Canal Principal con el Canal de Acceso al Puerto de Buenos Aires es decir el resto del Canal Principal si conoce que ahí no hay esa profundidad, por lo que, se haría un pozo detrás de una pared.
Al principio del siglo XX Argentina desvía artificialmente el Canal Natural, dándole dirección al Este y lo terminaban con el famoso Pontón de Recalada, que después se le corre más cerca de Isla de Flores.

La gente no entiende mucho de cómo viene la mano y como se forma este lío con los argentinos.
Nosotros no podemos tener un problema de enfrentamiento con Argentina por el dragado del Canal de Martín García porque si lo queremos hacer, hagámoslo solos y veamos de donde sale el dinero para hacerlo, pero lo podemos hacer solos, no tenemos por qué pelearnos.
Si además lo que se quiere hacer en Nueva Palmira es captar las cargas del Paraná y las cargas del Paraná son mayoritariamente argentinas, las controversias no son aconsejables.
Si Argentina no deja que se transborden sus cargas en puertos uruguayos, nos va a ir peor, entonces toda esta pelea es incomprensible y mas, si a eso se le suman los chusmerios de que hubo o no hubo coimas o no coimas, porque si hubo o no hubo, nunca se va a saber.
Desde que se empezó a hablar del dragado del Canal Martín García, he oído hablar de coimas y coimeados pero nunca vi a nadie que trajera las pruebas y ninguna boleta con firma de una coima.
Entonces todas esas cosas se deben dejar de lado con Comisiones que trabajen en forma armónica como se trabajó en otra época porque la Comisión del Río de la Plata y así se dijo desde el principio, el espíritu era un ambiente de cordialidad y de fraternidad entre los dos países hermanos.
Los problemas de todos los días en un área tan operativa como es el Río podían pasar, y se arreglaron ahí, sin llegar a las Cancillerías y sin llegar a que los Gobiernos se enfrentaran, se molestaran unos y otros.
El cambio de criterio en el nombramiento de los Delegados, cambió el funcionamiento de las Comisiones, porque las personas que están vinculadas con cuestiones políticas tiene que trascender en la vida pública porque sino para el próximo período no nos votan, entonces hablan demás y dicen cosas públicas que dañan la finalidad del encuentro fraterno que tenemos que tener con un país vecino.

Resumiendo soy partidario de que Uruguay en estos momentos desista de dragar Martín García, denuncie todas las Notas Reversales del ‘90 para acá a fin de que no haya ninguna cosa que quede.
Por el afán del dragado de Martín García, se indujo a confundir que administrar el Canal como está previsto en el Tratado, es sobre los hechos derivados de la navegación y punto.
Cuando en una Nota Reversal se toma administrar como el ejercicio de jurisdicción y competencia plena que después fue aclarado que se refería a como estaba planteado en el Tratado, se creó una figura distinta innecesaria.
Para los que no entienden bien y para los que no sabemos tanto de jurismo, jurisdicción y competencia plena es prácticamente una propiedad absoluta que el Tratado en ningún momento en su espíritu, pretendía poner una sensación de ese tipo, siempre fue una cuestión de igualdad, de equidad y sobre todo de buen vivir. Denunciando las Notas, se volverá al Tratado

Muchas gracias.-

 

Doctor Washington Baliero

“La importancia de los Canales de Martín García para la Argentina y el Uruguay”.

Muy buenas noches a todos; en primer lugar corresponde que agradezca a la Liga Marítima y especialmente a su Presidente, nuestro amigo Gonzalo Dupont, por su invitación para que tratáramos este tema y lo debatiéramos en este ámbito tan prestigioso, con personas por demás especializadas.
En segundo lugar, digo que para mí es un honor compartir esta mesa con el Capitán Flangini y con el Dr. González Lapeyre, que como ustedes saben fueron protagonistas muy importantes en la negociación y acuerdos del Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo y en el Estatuto del Río Uruguay. Lo he sostenido repetidas veces que estos han sido de los logros diplomáticos más importantes del Uruguay al obtenerse excelentes soluciones. Me considero un partidario acérrimo y ferviente defensor del Tratado del Río de la Plata, mas allá de que alguien pueda sostener que se perdió esto o se perdió lo otro, que se podrían haber conseguido más cosas. No obstante, creo que se consiguió muchísimo y el transcurso de la historia, el paso de los años, no ha hecho sino confirmarlo, sin perjuicio de lo discutible y opinable que son todas las cosas humanas Entiendo que fue un enorme acierto la forma en que se negoció el Tratado y cómo se llegó a soluciones muy inteligentes. Porque este Tratado, tuvo que satisfacer y satisface intereses esenciales de los dos Países, para Argentina el vital de su navegación y para Uruguay sus iguales derechos en el río, constituyéndose una solución justa y equitativa para ambas Partes, al punto que se ha utilizado muchas veces, en foros mundiales y por internacionalistas de nota, como un ejemplo de delimitación de ríos internacionales con un contexto muy complejo.

No quiero extenderme mucho en la referencia al Tratado, pero quiero justificar porque sostengo que fue una concreción jurídica tan importante, y aunque lo que voy a decir pueda parecer irónico, creo que el país no les ha rendido aún el debido tributo a las personas que trabajaron en este tratado. Entiendo que se les debe un merecido homenaje, aunque justamente ahora no parece ser el momento más oportuno para hacerlo, ya que en las actuales circunstancias es preferible que ello quede para una mejor oportunidad. De ahí la ironía de la situación.

En tal sentido, entiendo que el Tratado es muy importante y reafirmo, que en mi modesto entender, es uno de los logros más importantes de la diplomacia uruguaya. En primer lugar, porque todo Tratado y sobre todo si es de límites, debe contemplar adecuadamente los intereses de las dos Partes, debe ser equitativo, debe ser justo con ambas Partes; de nada sirve que una gane un noventa u ochenta por ciento si la otra no queda medianamente conforme. Es una regla axiomática del derecho internacional, y así lo aprendimos con nuestro maestro Eduardo Jiménez de Aréchaga, un buen acuerdo internacional debe contemplar adecuadamente los intereses de ambas Partes y el Tratado del Río de la Plata lo hace de muy buen manera.

Fue muy inteligente la solución de la franjas de jurisdicción exclusiva y el área de aguas de uso común, y especialmente, ubicar todos los Canales principales de navegación – en rigor uno solo con distintas denominaciones - en las aguas de uso común, porque en este tema no había solución salomónica posible, por eso tardamos más de ciento cincuenta años en llegar a un acuerdo, ya que las dos tesis principales enfrentadas, como ustedes saben, la línea media versus el thalweg, no admitían soluciones salomónicas, o el Canal quedaba exclusivamente en nuestras aguas, sobre todo en el Plata superior, si trazábamos la línea media de acuerdo a nuestras justas pretensiones, o a la Argentina, si se seguía la tesis del thalweg en ese mismo sector, le hubiera correspondido no sólo el canal sino una parte sustancial del río. Indudablemente la solución alcanzada que los canales quedaran en las aguas de uso común sin el sometimiento exclusivo a una u otra soberanía fue muy creativa e inteligente. Y establecer la libertad de navegación en todo el río para ambas Partes fue también clave, porque este es un tema, como ya lo destacó el Capitán Flangini, y lo sigue siendo, vital para la Argentina, aunque también de suma y creciente importancia para nuestro Uruguay

También quiero destacar la forma en que se negoció el Tratado. El Dr. González Lapeyre lo señaló previamente, una negociación internacional debe hacerse con reserva, con discreción diplomática, no a espaldas de nadie, pero sí es fundamental la discreción, la reserva; es necesario que un tema fronterizo o cualquier tema diplomático delicado no puede estar meneándose en la opinión pública antes de que se llegue una solución mas o menos concreta, razonable antes de someterlo al escrutinio público y su debida aprobación parlamentaria, si correspondiere. Es evidente que cuando un asunto de política internacional se transforma en un tema de política nacional y se empieza a discutir apasionadamente en el foro interno, y acá no estoy atribuyendo especialmente culpas al Gobierno, ni a la Oposición; en definitiva cuando todos empiezan a hablar del asunto y a opinar, a veces sin mucho conocimiento o fundamento, como recién decía el Capitán Flangini, es muy difícil llegar a un acuerdo. En cambio, en el caso del Tratado del Río de la Plata se llegó a un entendimiento, lo elaboraron los negociadores con suma inteligencia y discreción y en su momento pudo considerarse y ratificarse. Como se ha destacado muchas veces fue decisiva la voluntad del General Perón, pero el trabajo venía de bastante antes y el texto estaba ya adoptado cuando Perón llega al Poder. Perón dio su aprobación decisiva y final. No olvidemos que este Tratado tuvo una fuerte oposición del lado argentino - y también de lado nuestro, es bueno recordarlo- pero del lado argentino era muy fuerte. El General Perón dijo “No, este Tratado lo vamos a ratificar” y sobre eso he conocido las anécdotas que el propio Dr. Gonzalez Lapeyre ha expresado en más de una oportunidad y me lo ha referido personalmente, entendiendo Perón que la amistad rioplatense debía quedar sellada con el mismo, aún al costo que la Argentina pudiera perder algo en el acuerdo.

Quiero destacar y no es una crítica ni la asunción de una posición política particular - porque entiendo que no sirve asumir posiciones políticas particulares en estas circunstancias de negociación - la gran diferencia que hubo entre como se negoció el Tratado, y lo digo realmente con profundo sentimiento, con lo que está ocurriendo ahora. Aunque como voy a referir más tarde en el largo plazo soy optimista en que se llegue a una solución en el dragado del Canal Martín García, en el corto o mediano plazo lo veo difícil por razones que voy a apuntar también en el transcurso de esta exposición. Y es extremadamente difícil llegar a una solución diplomática adecuada en medio de la confrontación, de enfrentamientos políticos internos e internacionales, con denuncias cruzadas, con intervenciones de Juzgados o Tribunales muy respetables de cada país, pero olvidándose o dejando en el camino un principio fundamental, que la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) tanto como la CARU, son Organismos internacionales, por supuesto que intergubernamentales que dependen de la voluntad de cada País, que las Delegaciones van a actuar de acuerdo a las instrucciones de sus Gobiernos, pero como destacaba bien el Capitán Flangini, estas Comisiones deben ser el ámbito normal y especializado de tratamiento de los temas que le son propios. Cuántos importantes problemas se han arreglado en la Comisión Administradora de la Plata y en la Comisión del Río Uruguay o en la del Frente Marítimo sin que pasen a una instancia superior y sin dañar las buenas relaciones entre la Argentina y el Uruguay. Por supuesto que siempre se puede ir a instancias superiores cuando no se llega a un acuerdo, como el propio Tratado lo prevé, pero eso debe ser la excepción no la regla; reitero, cantidad de trascendentes asuntos se han arreglado a nivel de las Comisiones, lejos del estrépito político y mediático. Y por supuesto que las delegaciones siempre han actuado siguiendo instrucciones de sus gobiernos, porque las Comisiones son intergubernamentales, actúan de acuerdo a las instrucciones recibidas. Pero en este momento en esta situación tan difícil que lamentablemente tenemos con la hermana República Argentina no veo una solución, repito, a corto o mediano plazo. Puede inferirse en este caso, una vez más, que las presuntas afinidades ideológicas o amistades personales no son determinantes en el plano de las relaciones internacionales, lo que interesa, lo que realmente importa son los intereses nacionales permanentes que están por encima de los intereses particulares de personas o partidos.

Comentábamos con González Lapeyre, que por ejemplo es lamentable que en nuestro país - y yo voy hablar de lo que considero nuestros errores, no quiero referirme a los actos y hechos argentinos porque no se trata de hacer señalamientos que en nada aportan a una mejor solución sino contribuír todos a superar las situaciones de controversia - y entiendo fue un error enviar al Tribunal de Cuentas de la República el tema de las cuestiones y problemas de las cuentas de la administración del Canal Martín García siendo un asunto binacional. Esto es en primer lugar una responsabilidad del Gobierno vis a vis con la Argentina y no de tribunales internos de cualquiera de los Países. A la vista está que esto no ha hecho sino dificultar la negociación enturbiándose el relacionamiento.

Un último punto para este introito ya quizás extenso, es que las soluciones del Tratado han sido también muy buenas en el tema de la administración de los Canales. Ya uno de los expositores destacó que la jurisdicción sobre un canal de navegación debe entenderse exclusivamente en lo que afecta la navegación del Canal y no a otros aspectos resueltos en el mismo Tratado. Esto fue muy importante porque lo clave era dar satisfacción a Argentina para la salida de su producción granelera, que como sabemos es su principal fuente de riqueza.

En lo que respecta a la obra de profundización y dragado del Canal Martín García que hoy nos convoca, me voy a permitir marcar algunos matices con lo que más comúnmente se afirma. Desde mi punto de vista, entiendo que si bien el Canal Martín García es muy importante para Uruguay, lo es tanto o más para la Argentina. y no se trata de captar cargas para Nueva Palmira o de hacer de este importantísimo puerto nacional un exclusivo polo de desarrollo de la región. Esto es sin duda trascendente pero no es el hecho fundamental para conciliar los básicos intereses de los dos Países. Para mí la óptica de la negociación y del necesario acuerdo es partir de la base que el Canal Martín García es importantísimo para nosotros, para Uruguay, pero que lo es tanto o más para la Argentina. No nos equivoquemos en esto, so pena de no llegar a la mejor solución.

Si me permiten voy a hacer un pequeño paréntesis. Hace bastante tiempo publicamos un artículo en la Revista Naval o en la de la Facultad de Derecho, no lo tengo presente en este instante, en el que, justamente destacando la labor llevada a cabo, entre otros, por los dos prestigiosos compañeros del panel, decíamos que primero el Tratado de Límites del Río Uruguay, luego el Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo y finalmente el Estatuto del Río Uruguay habían marcado un hito en las relaciones de Uruguay y Argentina y se había terminado una larga etapa de confrontación para pasar a una de cooperación. Lo titulamos de la cooperación a la confrontación y ella, por supuesto, dio una enorme cantidad de frutos, los puentes sobre el Río Uruguay, la Represa de Salto Grande, acuerdos de la más variada índole y una cantidad de cosas muy positivas para los dos Países. Lamentablemente, ahora parece que estamos viviendo una nueva etapa de confrontación que hay que superar, con el aporte de todos, cuanto antes.

Pero retomemos ahora el tema del Canal Martín García, haciendo una breve historia de su construcción, sus dificultades y logros.
En primer lugar destaco, y entiendo que es lo que está faltando ahora a mi modesta manera de ver, es una política exterior de Estado en este tema. No quiero ingresar en otras áreas de la Política exterior, pero se advierten fuertes confrontaciones políticas internas, y cuando ello ocurre, reitero la idea, cuando el tema se transforma en un asunto de politización exacerbada y de enfrentamiento, es muy difícil llegar a una solución.
La historia de la construcción del Martín García empieza hace por lo menos tres décadas. En el año 1985 hubo una Declaración en Colonia de los Presidentes Alfonsín y Sanguinetti, que señala que se ha acordado realizar estudios de factibilidad para la profundización de los Canales del área de la isla Martín García. Luego viene lo que señalaba bien nuestro amigo Edison González Lapeyre, que en una propuesta que formulara en el año 1989 reiterada en el ’90 como Presidente de la Delegación del Uruguay, se plantea en el seno de la Comisión Administradora del Río de la Plata la posibilidad concreta de esta obra del Canal Marín García. Destacaba el Capitán Flangini que para la factibilidad de esta obra había sido muy importante que Argentina hubiera construido el Canal Emilio Mitre, que de acuerdo al Tratado del Río de la Plata se considera en aguas de jurisdicción interna de Argentina por establecerse que es un canal de acceso al puerto de Buenos Aires.

Se produce luego un Acuerdo por Canje de notas en julio del ’91 entre los Presidentes Menem y Lacalle, en el que se propone que se llame a licitación para la obra de Martín García. Se dan posteriormente una serie de acuerdos por Canje de notas ya que el tema siempre fue difícil y lleno de obstáculos por la oposición de intereses y visiones muy particulares del lado argentino, a pesar de contarse con fuerte respaldo del Presidente Menem, o sea que la máxima instancia política de la Argentina apoyaba la construcción del canal. Luego se acordó su financiación conjunta y por mitades; Argentina sostuvo “si quieren este Canal paguen la mitad”, a pesar que como señaló bien el Capitán Flangini, la mayor parte de las cargas eran, son y seguirán siendo argentinas.

A pesar de ese apoyo explicito del Presidente de la República Argentina, de la Cancillería Argentina, de su Delegación en la CARP y de otras instancias, hubo fuertes resistencias del lado argentino por el tema de los puertos y por la entidad que los controlaba, Puertos y Vías Navegables, que no querían perder el contralor de canal alguno en el Río de la Plata y pretendían que sus cargas salieran exclusivamente por el Emilio Mitre y además estaba planteada la obra exclusivamente argentina que se llamó Rosario al Mar, con la cual se tuvo que convivir y negociar en diversas instancias; no haré toda la historia porque sería bastante largo y yo quiero tratar del presente, de lo que puede ocurrir.

Hubo pues variadas oposiciones, repito, oposiciones algunas fundadas y otras que respondían a intereses particulares, a intereses de los puertos sobre el Río Paraná, a intereses del puerto de Buenos Aires, a intereses de las autoridades que controlaban los puertos de Argentina y los canales preexistentes, que además tienen sus ingresos y que se aferraban a la idea “las cargas son nuestras”.
Todavía no se advertía plenamente en el horizonte, aunque algunos ya lo avizoraban que Nueva Palmira sería un puerto muy importante, como lo es al presente y sin duda lo seguirá siendo, transformándose en un serio competidor de puertos argentinos en el Paraná. Sin embargo, para nosotros lo más importante a apreciar en este asunto es el interés común de la navegación de los dos Países, el interés conjunto de ambos Países y ver que cual es el lugar más adecuado para sacar al menor costo las cargas de la Argentina y del Uruguay.

Hace pocos días tuvimos una reunión conjunta en Buenos Aires del Centro Uruguayo para las Relaciones Internacionales (CURI) con el Centro Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) y hablamos de este tema, y uno de los participantes en la reunión que había sido miembro del Gabinete del Presidente Menem me dijo que cuando se había planteado al Presidente Menem hacer este Canal de Martín García conjuntamente con Uruguay, - y digo esto independientemente que su figura política sea muy discutida actualmente en la Argentina, fue un gobernante realmente amigo del Uruguay - y le plantearon en esa reunión si se hacía o no el canal con Uruguay él preguntó si el Canal Martín García perjudicaba a la Argentina y si se podían hacer los dos, mantener el Mitre y reabrir el Martín García y al responderle sus asesores que no la perjudicaba, que antes al contrario, porque era otra salida para los granos argentinos, dijo “adelante, hagamos las dos obras sin más dudas”.

Se construyó pues el Canal y no voy hacer acá la historia de todas las dificultades, de todas las oposiciones y obstáculos que debimos superar. Fue sin duda muy exitoso para los intereses uruguayos y sin duda lo sigue siendo, especialmente para el puerto de Nueva Palmira y sobre todo, para la salida de nuestra producción como sostuvimos entonces, pero sigue siendo un dato de la realidad que la mayor parte las cargas son argentinas y lo seguirán siendo. Parece claro, entonces, que tanto o más importante que para Uruguay el Canal Martín García lo es para la Argentina, más allá de todos los intereses y puntos de vista en contrario. Sin embargo, hay desgraciadamente al presente una desconfianza instalada, de al menos de una parte del Gobierno argentino hacía el Uruguay a partir de el conflicto por las plantas de celulosas sobre el Río Uruguay que dificulta ver donde está el mejor interés de las Partes. Esa parte del gobierno argentino parece tener la visión que no tuvo éxito en su juicio ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que de alguna forma nosotros hicimos un by- pass a la CARU, que no cumplimos con los procedimientos del Estatuto del Río Uruguay, y que en definitiva seríamos una especie de hermano menor que siempre busca sacar ventaja. Y más allá que esto sea o no exacto es un dato de la realidad, entonces, esa desconfianza está instalada y dificulta y traba las negociaciones y ver los intereses esenciales y comunes a las Partes. Otra dificultad adicional ya indicada es haber permitido que las discusiones llegan a las más altas esferas de decisión porque si fallan los acuerdos entre los Jefes de Estado, ¿qué nos queda? Es por eso que la solución del asunto se ha complicado. La diplomacia de alto nivel es para algunas cosas, no para todo, para eso están las Comisiones, están otras instancias previas.
Ya señalamos la innegable importancia que tiene para nuestro país el Canal Martín García pero yo quiero destacar, de nuevo, su importancia para la Argentina y que no se trata de sacarles cargas para Nueva Palmira; este no debe ser el punto. En realidad, lo que cabe preguntarse es cual es el canal natural del Rio de la Plata en esa área y cual la salida natural de los canales más profundos del Río Paraná. Sin duda, el Martín García.

¿Y el interés argentino nacional argentino cuál debería ser? Esto lo reconoció, reitero, varios destacados expertos argentinos en esa reciente reunión de Buenos Aires del CARI y del CURI; el canal que mejor se presta para la salida del grueso de los granos argentinos es el Martín García, el natural del río como lo sostuviera el Ingeniero Emilio Mitre y que recordara hace poco nuestro amigo Edison González Lapeyre. No podemos desconocer que hay intereses portuarios argentinos muy importantes, yo se que importa el control nacional de la salida por los canales y que la inmensa mayoría de las cargas es argentina, pero creo que a breve término se demostrará que si el Mundo sigue demandando elementos como sin duda lo hará, si va a seguir creciendo la producción granelera argentina, su principal riqueza exportable, la salida por los canales de navegación, pero sobre todo la salida del Canal Martín García no va a dejar de incrementarse y se les hará cada vez más que necesario, imprescindible. Traje algunas estadísticas y proyecciones que por razones de tiempo dejo para mejor oportunidad que avalan estos dichos, Creo firmemente que más allá de los nacionalismos e intereses sectoriales va a privar la necesidad mutua y el interés de ambos Países de mantener, dragar y profundizar el Martín García.

 Por otra parte, es también evidente que el Canal Martín García en su apertura, profundización y su mantenimiento resulta más barato que el Canal Emilio Mitre, más allá que hay una parte más costosa en el Martín García que es la parte de piedra, pero el resto es dragar solo parte del canal como señaló el Capitán Flangini. Además, como se sabe, la sedimentación es un factor mucho más grave y costoso en el Mitre. Entiendo, por tanto, que el eje de la negociación debe estar en que la obra es en beneficio mutuo, no sólo del Uruguay o de Nueva Palmira. Eso es lo que deberíamos entender todos, argentinos y uruguayos; eso debería ser el verdadero enfoque de la negociación, es interés de los dos y si me apuran, mas de Argentina. Es mi modesta opinión y creo que es acorde a la realidad.

La Economía tiene sus inexorables razones que deben jugar, y no se trata de sacar ventajas indebidas sino tratar de convencer que salir por Martín García es lo mejor para el superior interés argentino Al presente es sabido que el Martín García es usado sobre todo de subida y de bajada con carga, preferentemente, el Mitre, pero en realidad lo que debería hacerse es, contemplando el propio interés nacional argentino, que se profundice el Martín García.
Por supuesto, por todo lo que se ha dicho, a corto y mediano plazo parece complicado lograr este objetivo, habría que hacer un cambio de enfoque y de políticas; no veo en lo inmediato que esto tenga una solución fácil y rápida. Pero sí soy optimista en el mediano y largo plazo. Habría que dar un giro en las negociaciones y retomar la confianza y el espíritu que se plasmó en el Tratado del Río de la Plata y voy a citar, para finalizar, una frase de una muy estimada colega argentina, la Profesora Lilian Del Castillo, titular de una de las Cátedras de Derecho Internacional Público de la Universidad de Buenos Aires (UBA) contenida en su libro sobre el Tratado del Río de la Plata que expresa: “El Río de la Plata es un río particular, una geografía con historia y con dos ribereños orgullosos de compartirla” Ese debe ser el espíritu que debe inspirar las negociaciones para sacar adelante la nueva obra del Martín García.

Muchas Gracias.-